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viernes, 16 de mayo de 2014

Bocaditos de chocolate y plátano en piruleta


 

Para hacer con niños

El día 11 de mayo fue el día de la madre en Suiza. La peque me regaló una nota muy chula, una pulsera hecha con bolsas de patatas fritas y una riquísima mermelada de ruibarbo y fresa que habían hecho en el cole.


Por la mañana nos entretuvimos preparando unos bocaditos de plátano y chocolate para la merienda. Nos lo pasamos genial haciéndolos, y por la tarde disfrutamos de nuestra creación. Mirad con qué manos acabó la peque.


En Suiza no he logrado encontrar plátanos de Canarias. Así que nos hemos tenido que conformar con bananas de Colombia. Los plátanos no tienen  que estar muy maduros, tienen que estar firmes, pero sin estar verdes.



Para 12- 16 piruletas se necesita:

2 plátanos, 220 g. (18 onzas) de chocolate negro para fundir en tableta, virutas de chocolate, corazones de azúcar, virutas de azúcar de colores, 12-16 pajitas de sorber que se puedan doblar, agua.

Cómo prepararlo:

Derretir el chocolate al baño María. Para ello poner en un cazo agua a calentar. Antes de que llegue a hervir, poner un recipiente sobre el cazo, de manera que no se hunda, pero el fondo toque el agua. En este último recipiente, incorporar las onzas de chocolate y dar vueltas con una cuchara hasta que todo esté fundido. Dejar enfriar un poco, y mientras tanto, pelar los plátanos y partirlos en 6 trozos cada uno, si son pequeños, u 8, si son grandes.
Poner una pajita dentro de cada uno de los trozos de plátanos por el centro, en el sentido del corazón del plátano. La pajita hay que introducirla por el lado más cercano a la parte del fuelle, y dejar el trozo de plátano justo en la parte del fuelle. Ponerlo encima del  recipiente con el chocolate derretido, y con una cuchara ir cubriendo todo el trozo de plátano. Después poner las pajitas sobre un recipiente alargado y estrecho en el lado más corto, sin que el plátano toque los bordes. Espolvorear los trozos de plátano y chocolate con las diferentes virutas para decorar, cubriendo bien.
Meter en la nevera y dejar enfriar.


Como nos ha sobrado chocolate, hemos hecho unas moneditas.


Los niños se divierten mucho preparando estas piruletas, y luego disfrutan mucho comiéndose su obra.

Eso sí, estad preparados para las manchas...

Si lo preparáis y os gusta, contádmelo.


lunes, 10 de febrero de 2014

Magdalenas de chocolate




Mañana es el cumple de la peque, 11 añazos ya. Y en su clase tienen la costumbre de llevar una tarta para celebrarlo con los compañeros. Las tartas a veces las han hecho las mamás, y a veces no. Ella quería ser original y ha decidido no llevar una tarta, sino unas magdalenas, y por supuesto, tenían que ser de chocolate.


Ya habíamos hecho magdalenas antes, aunque nunca de chocolate. Así que llevamos unos meses horneando diferentes recetas para ir probando y variando cantidades. Objetivo: tener la receta lista para el cumple de Marina.




Hay que utilizar levadura química o impulsor tipo Royal, es decir, que la levadura venga en un sobre. Algunas veces los componentes vienen en dos sobres de colores diferentes, uno con bicarbonato sódico y otro con acidulante. En esta receta estos sobres no nos valen porque no vamos a meter la masa en el horno inmediatamente después de añadirle el impulsor, y porque el efecto que tendría sería diferente. Si queréis saber más sobre la diferencia entre la levadura química que viene en un sobre como la Royal, y la que viene en dos como la del Mercadona, podéis leer este post de Bea del blog "El rincón de Bea". Ella lo explica maravillosamente, así que no me voy a repetir. 

Daniel Martínez, del blog “El monstruo de las galletas”, comenta que cuando se habla de levadura si no pones la coletilla “Royal”, no queda claro qué es lo que estás utilizando. Curiosamente, en otros idiomas está muy clara la diferencia entre la “levadura” (“Hefe” en alemán, o “yeast” en inglés) y el “impulsor” (“Backpulver” en alemán, o “baking powder” en inglés). En nuestro idioma hay que especificar si lo que se utiliza es levadura Royal o levadura de panadero. Por cierto, en Basel también hay levadura Royal.


Yo he utilizado aceite de oliva virgen extra, más que nada porque en Basel no hay otro aceite de oliva (o al menos yo no lo he encontrado). Pero os aconsejo utilizar uno más suave, que no sea extra. Con aceite de girasol también se pueden hacer, pero yo estoy acostumbrada al sabor de las magdalenas de mi pueblo que siempre se han hecho con aceite de oliva, y no lo cambio por ningún otro. 

Hay gente que no tiene báscula en la cocina porque no la necesita. Yo, por ejemplo, no pesaba nada hasta que empecé con el blog. Pero tampoco lo hacía todo a ojo de buen cubero. Utilizaba como referencia un vaso de agua (que equivale a 250 ml.) o de vino (que equivale a la mitad). Es por ello que la mayoría de las veces os doy las cantidades de pasta, arroz o legumbres utilizando esa referencia. Para muchos postres se utiliza la "medida del yogur". Un vaso de yogur contiene 125 ml. Lo gracioso del tema es que esa medida en Suiza, por ejemplo, no vale, pues la mayoría de los yogures son de 150 ml. Así que para los que no tenéis peso ni tampoco vaso medidor, os pongo las medidas con otra referencia más común al lado de los gramos o los mililitros.



Ingredientes para unas 30 magdalenas:

4 huevos, 275 g. (1 vaso de los de agua) de azúcar, 75 ml. (2 vasos de chupito) de leche, 250 ml. (1 vaso de los de agua) de aceite de oliva virgen extra (AOVE), 250 g. (1 + 1/4 vaso de los de agua) de harina blanca, 75 g. (6 cucharadas soperas cargaditas) de cacao en polvo no azucarado, 15 g. (1 sobre) de impulsor o levadura química, la piel de un limón rallada.

Cómo prepararlas:

En un cuenco grande o una ensaladera batir ligeramente los huevos, e incorporar el azúcar poco a poco, batiendo con las varillas hasta que empiece a hacer espuma. En ese momento añadir la leche y el aceite, moviendo otra vez con las varillas hasta que todo esté ligado.

En otro cuenco poner la harina, el cacao, la levadura y la ralladura de limón. Remover hasta que todo se haya mezclado bien.

Incorporar a la ensaladera esta mezcla pasándola por un colador. Batirlo todo con las varillas hasta conseguir una masa con la consistencia un poco más espesa que unas natillas. Es importante que esté bien mezclada y que no tenga grumos.

Tapar con papel transparente y dejar enfriar en la nevera durante una hora.

Pasado ese tiempo, precalentar el horno a 200º C. Colocar en una bandeja de horno las cápsulas de papel y llenarlas hasta la mitad con la masa que hemos sacado de la nevera.

Meter la bandeja en el horno a media altura con calor arriba y abajo. Cuando empiecen a subir, bajar la temperatura a 180ºC. Para saber si están hechas, a los 15 minutos pinchar un par de ellas con un palo de brocheta. Si sale limpio es que ya están. Si no, dejar en el horno unos minutos más controlando que no se pasen.

Para comerlas hay que esperar a que se hayan enfriado.

Ya os contaré si les gustan las magdalenas a los compañeros de Marina.

martes, 10 de diciembre de 2013

Turrón de chocolate con arroz inflado




En la clase de la peque están ahora con el proyecto de Navidad (¡qué raro!). Hay niños de diferentes nacionalidades, y cada día le toca a uno llevar algo relacionado con la Navidad. Puede ser un cuento, un villancico, alguna comida... Y puede tener o no relación con su país de origen. Algunos han llevado cuentos navideños italianos; otros, pasteles de manzana de Turquía. Hoy nos tocaba a nosotros, y hemos llevado turrón de chocolate, el típico que comen los niños españoles en Navidad. Bueno, y los no tan niños.


Y hemos triunfado, para qué negarlo. Al igual que a otros compañeros, le han pedido a la peque que lleve la receta. En alemán, por supuesto. Y esto de escribir la receta en alemán va a ser más difícil que hacer turrón, ya veréis.

Nunca antes había hecho turrón, si he de ser sincera. Necesitaba una receta con ingredientes fáciles de encontrar en Suiza. Con el chocolate sabía que no iba a haber problema, pero con la manteca de cerdo o la leche condensada…

Tras una tarde de búsqueda, la encontré en este estupendo blog de Lidia de la O. Hace platos muy ricos, e imparte talleres. Si no fuera por la distancia que me separa de la Península, tengo claro que ya me habría apuntado a alguno.

Este turrón de chocolate con arroz inflado es facilísimo de hacer, y no tiene nada que envidiarle al de Suchard. Por cierto, el fundador de la marca, Philippe Suchard, era un chocolatero suizo que también creó los chocolates Milka.


Si no tenéis un cuentagotas a mano, se puede utilizar una jeringuilla.

Y la excusa de no tener molde no vale. Os podéis fabricar uno con un brik de leche. Se limpia bien por dentro y se corta la parte delantera. ¡Y ya tenemos molde! Eso sí, hay que acordarse de forrarlo con papel de horno para desmoldar bien el turrón.


Para 2 tabletas se necesita:

500 g. de chocolate con leche, 250 g. de Nutella, 100 g. de arroz inflado, 12 gotas ó 0,6 ml (OJO no 6) de 1 vaso de los de agua lleno de agua con una cucharadita de las de postre de sal.

Cómo prepararlo:

Derretir el chocolate en un cazo al baño María. Cuando esté totalmente derretido, incorporar la Nutella, y mezclar bien. Añadir el agua salada y remover. Apartar del fuego.

Echar una capa fina de esta mezcla en el fondo de cada uno de los moldes. Así la capa superior quedará sin burbujas.

Incorporar el arroz inflado al chocolate del cazo y remover bien. Verter en los moldes.

Si los moldes son de silicona no hace falta poner papel sulfurizado. Si no, es recomendable utilizarlo para luego desmoldar bien.

Meter en la nevera durante unas 4-5 horas. Desmoldar cuando haya cuajado la mezcla.

Animaros a hacerlo, que es muy fácil y está riquísimo. Y si tenéis niños en casa, además de divertirse haciendo turrón, van a ser unos catadores excepcionales.


martes, 29 de octubre de 2013

Crema de boniato con chocolate




Hace unos días me enteré de una iniciativa que están llevando a cabo Sunny Senabre del blog Olivas en la cocina, y Mª Dolores Mañez del blog Cuinant.

Se trata de un concurso de recetas para que los pacientes del Hospital General Universitario de Elda (Alicante) puedan comer un menú especial el día de su 30 aniversario. Ha de ser sano, ligero y equilibrado. Los apartados en los que se puede participar son Primer Plato, Segundo y Postre.

Creo que todos los que hemos estado una temporada hospitalizados sabemos lo que eso significa, y cualquier cosa, por pequeña que sea, que te haga más llevadera la estancia siempre es bienvenida.

Con esta receta participo en el Concurso “Recetas sanas, ligeras y equilibradas” para celebrar el 30 Aniversario del Hospital General Universitario de Elda.

La verdad es que el boniato nunca formó parte del recetario de mi madre, por lo que lo he descubierto bastante tarde.

Este plato lo comí hace un par de años en Ordino (Andorra). Vi la crema en el menú de una Crêperie como primer plato, y tenía que  pedirla. ¿No resultaría demasiado dulce la combinación? La verdad es que no, si no te pasas con el chocolate y sólo lo utilizas para decorar la crema. 

Para 4 raciones se necesita:

700 g. de boniatos, 1 cebolla pequeña, 4 patatas pequeñas, aceite de oliva virgen extra (AOVE), sal, caldo de verduras (o agua en su defecto), 2 cucharadas de cacao en polvo, una taza de leche.

Cómo prepararlo:

Pelar los boniatos y partirlos en dados del mismo tamaño. Pelar la cebolla y partirla en aros.

Cubrir el fondo de una olla con AOVE. Cuando esté caliente, echar la cebolla. Remover con una cuchara de madera.

Cuando la cebolla se ponga transparente, incorporar el boniato. Remover un poco.

A los 2-3 minutos, partir la patata tronchándola, y echarla en la olla. Dar unas vueltas con la cuchara.

Incorporar el caldo o el agua hasta que sobrepase 2 dedos por encima de la verdura.

Hervir durante 15 minutos a fuego medio. Incorporar en ese momento la sal, y cocer 5 minutos más.


Mientras, preparar el chocolate poniendo la leche en un cazo al fuego. Calentar sin que llegue a hervir, bajar el fuego e incorporar una cucharada de cacao poco a poco, removiendo con una cuchara constantemente para que se disuelva bien. Incorporar la otra cucharada del mismo modo. Cuando se haya disuelto la segunda cucharada, hervir unos segundos, y dejar reposar. Tiene que quedar espeso para que no se hunda cuando lo incorporemos a la crema.

Batir los ingredientes de la olla con la batidora. La crema no tiene que quedar líquida, sino más bien espesa para que el chocolate no se hunda en ella.

Repartir la crema en tazones, y decorar con el chocolate.
 

 Sobrará chocolate, pero se puede guardar para la merienda.

Espero que os guste. En Guete!